El Programa de Cafés Especiales de USAID, apoyado con recursos de contrapartida del

Gobierno Nacional a través de la antes llamada Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, trabajó a lo largo de toda la cadena de valor del café para crear una mayor competitividad y la incorporación decisiva de criterios de sostenibilidad de los cafés especiales de Colombia.

A través de la asistencia técnica, capacitación, mejora de procesamiento de las buenas prácticas agrícolas y la comercialización, el Programa ayudó a los pequeños productores de café a producir cafés especiales y, como resultado, aumentar sus ingresos.

La primera fase del Programa comenzó en el 2002 y terminó en 2007, seguida por una segunda fase de financiamiento de USAID que comenzó en 2007 y se extendió hasta abril de 2012.

El Programa apoyó al sector cafetero colombiano, contribuyendo a los objetivos de desarrollo alternativo de USAID al proporcionar alternativas económicas lícitas a las familias rurales. Por otro lado, empleó un enfoque de cadena de valor, el cual se centra en la mejora ostenible de la competitividad y la comercialización de cafés especiales colombianos.

Mediante el Programa, ACDI/VOCA fortaleció el sector de cafés especiales en Colombia y proporcionó las herramientas necesarias para que el sector sea más competitivo en el mercado internacional. Desarrolló metodologías apropiadas para alcanzar los objetivos de desarrollo alternativo definidos por USAID, construyó redes de socios colombianos e internacionales y sus colaboradores, y aprovecho los recursos de alianzas público-privadas para solucionar problemas en todos los puntos a lo largo de la cadena de valor.

Al mismo tiempo, a lo largo de los diez años de implementación del Programa, ACDI/VOCA trabajó en colaboración con la Specialty Coffee Association of America (SCAA) y el Coffee Quality Institute (CQI). El programa también contó con alianzas con la FNC, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), comités de cafeteros, cooperativas y asociaciones de productores descentralizadas. Además, incorporó a la Alianza para el Desarrollo Global –socios como CQI, Nespresso y su Programa AAA de Calidad Sostenible, Sustainable Harvest e Intelligentsia Coffee and Tea que ofrecieron participación en los costos de recursos y orientación comercial y técnica. El Gobierno Nacional por su parte a través de Acción Social, aportó recursos en efectivo.

El Programa se centró en apoyar el fortalecimiento de los seis elementos que cubren la totalidad de la cadena de valor de los cafés especiales desde la finca hasta el consumidor final, a saber:

  • Renovación de cafetales y plantaciones
  • Infraestructura de procesamiento en la finca, mejora de la calidad
  • Asistencia técnica en la producción de café
  • Adecuadas prácticas ambientales, fortalecimiento institucional y capacitación a grupos de productores y su personal, comercialización y marketing

Entre los resultados obtenidos, destacamos que para el productor, éstos no se centran únicamente en mejores ingresos sino también en:

  • El mejoramiento de sus relaciones familiares
  • El fortalecimiento y empoderamiento de sus organizaciones
  • Beneficios ambientales por nuevas prácticas agrícolas
  • Incrementar el conocimiento del mercado y de nuevos clientes con los que han

generado relaciones de confianza y apoyo mutuo en una mayor conciencia y orgullo sobre la calidad de su café

  • Sentirse acompañados en un proceso que los motivó a cambiar sus prácticas
  • tradicionales y aprender que pueden innovar y ser mejores productores
  • El mejoramiento de la infraestructura de su finca, entre otras

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